7 signos de ansiedad en los niños
Continuamente hemos estado hablando de la ansiedad en los adultos, sus afecciones, cómo detectarlo y hasta algunas recomendaciones para mejorar cuando ocurre una crisis. Sin embargo, este trastorno no es exclusivo de los adultos, también les ocurre a los niños.
Por ello, es que te damos siete signos que te alertarán si es que los pequeños de casa están sufriendo de este padecimiento:
Un niño ansioso cambia sus hábitos o rituales del día a día, pues no saben cómo lidiar con ella y platicar su problema con los adultos, de acuerdo con expertos en Psicología.
Morderse las uñas, el sudor o temblor en las manos también son signos de ansiedad.
Puede que sea porque los pequeños tienen pesadillas y/o dificultad para dormir. Sin embargo, psicólogos dicen que lo mejor es darles un baño de agua tibia, leerles un libro y/o escuchar música tranquila que los relaje.
No es normal este comportamiento, así lo apuntó un estudio de 2015, en donde se calificó esta actitud como signo de ansiedad.
Lo que recomiendan en este caso es acudir con un psicólogo, pero antes, dicen que es bueno platicar y darle confianza al niño para que hable sobre lo que le pasa.
De acuerdo con el Dr. Berry, hay ciertas regresiones en los niños, que son inconscientes. Esto sucede cuando los niños se sienten preocupados por algo, así que pierden el control.
El experto recomienda no regañar, criticar o burlarse del niño, sino brindarle apoyo y escucharlo cuando éste se sienta listo.
Es normal que los niños quieran jugar, practiquen algún deporte o desempeñen distintas actividades recreativas. El pero viene cuando se esfuerzan al máximo en cada una, a tal grado que no se permiten fallar. Entonces comienzan a tener otros problemas, como trastornos de sueño.
Expertos recomiendan hablar con los niños y tratar de relajar su comportamiento, de lo contrario acudir con un especialista.
La ansiedad puede desencadenar irritación, agresividad o cambios de humor espontáneos, sin ningún motivo aparente.
La recomendación es hacer preguntas específicas sobre el estado de ánimo y si hay algo que les está atormentando o preocupando.
La fatiga es una de las principales señales de alerta. Esto se debe a que el cerebro está trabajando más de lo normal. Además, la mayoría de los músculos están tensos todo el tiempo, lo que también provoca un cansancio físico.
No importa si el niño durmió las horas necesarias, siempre estará cansado.
Como puedes notar, la mayoría de los expertos recomiendan hablar con los pequeños, que hagan ejercicios de relajación y llevarlos a terapia psicológica.
Fuente: muyinteresante.








