Arte del bonsai a lo cubano
El doctor Manuel Paniagua, médico de profesión, dedica una buena parte de su tiempo a un arte milenario, nacido en Japón, y que se extiende como un bosque sin cercas ni límites geográficos por parques y macetas colocadas en los más insólitos lugares. Porque el arte del bonsái es cultivado con un paisajismo peculiar.
Cada creador va perfilando su propio estilo, hasta que adquiere una estética que plasma en arte vivo sus conceptos hedonistas, a partir de cuidar la salud de las plantas con los cuidados específicos que requieren, desde el abono hasta el riego.
Pero no se trata de iniciativas individuales, sino de un grupo de aficionados a este arte que son miembros del Proyecto Bonsái del Jardín Botánico Nacional, cuyos miembros efectúan festivales todos los años, con carácter competitivo.
El tercero de estos eventos se celebrará en el mes de julio y entre uno y otro, todos los terceros sábados, sostienen encuentros con el público, desde las 10:00 a.m. ¿Cuáles son los requisitos para preparar la tierra?, ¿qué componentes nutritivos necesita?, así como el sistema de riego a utilizar y cómo han de efectuarse los cortes a las plantas, son algunos de los temas a tratar en los talleres teóricos y prácticos.
LOS ELEGIDOS DEL BONSÁI
Un diálogo con el doctor Paniagua, no solo devela algunos misterios, sino ayuda a comprender la magnitud de esta vía para hacer arte vivo, con la ayuda de la naturaleza y los consejos de quienes conocen las claves para convertir una planta en un legítimo bonsái.
—¿Cuáles son las plantas idóneas para convertirlas en expresiones del arte del bonsái?
—En nuestro país tenemos una enorme gama de especies. Tenemos la posibilidad de contar con los ficus, los cerezos, el limoncillo chino, el almácigo y la acerola. Son plantas que permiten acometer toda la gama de acciones técnicas, por lo cual pueden asegurarnos un hermoso bonsái.
NO TODOS LOS ÁRBOLES SIRVEN PARA BONSÁI
—Le he escuchado decir que tanto el flamboyán como el limón de cocina pueden no ser adecuados para incluirlos entre las plantas factibles de ser convertidas en piezas de este arte. ¿Por qué?
—Existe un problema con el flamboyán, pues se trata de una planta caducifolia, pues en determinada época del año pierde todo el follaje. Por tanto, la acción que se logre en ella este año, puede perderla el próximo. ¿Cuál es la lógica del bonsái? Es un árbol que reducimos en sus dimensiones, le otorgamos un formato lo más similar posible al original, pero en menor escala. Y, a través de técnicas horticulturales, lo sembramos en una maceta. Todos deseamos que, al año siguiente, siga bello y avanzado en su desarrollo.
“Por tanto, el flamboyán y el tamarindo, ambos caduciformes, al año siguiente de haberles aplicado las técnicas requeridas por este arte, van a emitir nuevas hojas en lugares diferentes a los que desea el creador del bonsái y que no corresponden al estilo que requiere este arte. Y, cuando florecen, no tienen la vista a que se aspira”.
—¿Y con respecto a los limones de cocina?
—Tenemos en exhibición limoncillos chinos, que produce hojas de un verde intenso, pequeñas, con una flor blanca y un fruto rojo muy lindo. Sirve muy bien para desarrollar un hermoso bonsái. Es una planta dura, fuerte, resistente a las plagas, como no ocurre con el limón nuestro.
SECRETOS PARA LOGRAR HERMOSOS EJEMPLARES
—¿En qué consiste el procedimiento para realizar una obra de este arte?
—En primer lugar, la persona que se decida a experimentar con este arte está decidido a crear una obra de este género y a personalizarla en cierto sentido. Debe sentir amor y respeto por la naturaleza, para tener en cuenta los requisitos que exige, sin saltar etapas, sino con la continuidad que requiere cada proceso.
“Otra condición es la posibilidad de obtener el cúmulo de información necesaria, a través de los grupos que existen en La Habana y otras provincias y formar parte de uno de estos colectivos, donde algo muy importante es el intercambio de experiencias y conocimientos entre los miembros.
“Un aspecto vital son las acciones, porque constituyen la expresión de técnicas horticulturales que conducen a lograr la plenitud del arte del bonsái en la planta elegida. Hay que atender la presencia de la planta y observar, de acuerdo al diseño y estructura del tronco, cuál estilo debe aplicarse para lograr el mayor esplendor.
“Se hacen recortes de las hojas, de las ramas y de las raíces cada cierto tiempo, y se siembra en una maceta, con el formato que exige, de acuerdo a uno de los dieciséis estilos básicos del bonsái, en la escuela japonesa, aunque en el mundo actual la cifra sobrepasa los treinta, debido a las iniciativas que aportan los creadores por su sensibilidad artística”.
LOS ESTILOS DE UN ARTE MILENARIO
—¿Podría explicarme en detalle algún ejemplo concreto con respecto al estilo que ha de elegirse?
—Si veo que un tronco es recto, puedo desarrollar un erecto formal. Pero si observo que el tronco cae por debajo de la maceta, debe aplicarse el estilo cascada. Por lo tanto, estudio el árbol, a través del alambrado, del costado, del desfilado o del pinzado; y le doy el diseño que desee.
PARA DISEÑAR UN BONSÁI SE NECESITA…
—¿Cuáles son los pasos a seguir después de sembrada la planta?
—Riego diario, abonarlo una o dos veces al año, aunque esa frecuencia puede alargarse cada uno o dos años, en dependencia de la historia del árbol. Después, le quita todas las hojas, hace un recorte a las ramas. Saca el bonsái de la maceta, le practica un recorte ligero de las raíces y le adiciona un sustrato nuevo, una tierra con nuevos nutrientes, y el arbolito vuelve a desarrollarse con mejor figura.
—¿Ese proceso obedece a determinados principios metodológicos?
—Esto se debe a un principio natural: cada vez que se le quitan las hojas a la planta, nacen otras nuevas, más bellas, más pequeñas y de mejor calidad.
—Lo veo muy motivado, o más bien inspirado por esta manifestación artística, ¿es acaso un escultor de obras vegetales?
—Yo soy médico, estuve muchos años trabajando en el Poder Popular. A través de un amigo empecé a involucrarme en el arte del bonsái, el cual aporta paz, armonía; y me fui enamorando de este modo de crear. Y lo más interesante es tener un árbol y empezar a trabajar con él, y otros árboles…, y darles las atenciones requeridas, lo cual da satisfacciones que hasta hacen soñar.
UN TALLER DE CREACIÓN EN EL JARDÍN BOTÁNICO NACIONAL
—¿Cómo surgió la iniciativa del Pabellón del Bonsái en el Jardín Botánico Nacional?
—Surgió de una exposición inicial que duró diez días y vinieron más de once mil visitantes. La dirección del Jardín Botánico Nacional nos invitó a hacer algo permanente. Un grupo de compañeros desarrolló un proyecto y surgió lo que es el primer pabellón permanente del bonsái que existe en el país, con el mismo horario del Jardín, de miércoles a domingo.
“En el mes de julio se efectuará el festival de esta especialidad, un evento competitivo, donde se concursa en diez categorías, con un jurado. Y los terceros sábados de cada mes desarrollamos talleres destinados a demostrar cómo se modela un bonsái”.
—¿Estos bonsáis que ustedes modelan son típicamente japoneses o poseen influencia cubana?
—En realidad, nos basamos en la escuela japonesa, pero los bonsaístas se han formado en el país. A partir de la información que se ha incorporado, con la perspectiva de la cultura cubana, puedo decirle que este pabellón de bonsái es cubano, y las obras que aquí se exhiben y se realizan poseen inspiraciones del paisaje cubano. En ellas se respira lo cubano.
Doctor Manuel Paniagua.. (Foto: Oscar Camaraza/Cubahora)
Los ficus son ideales para lograr el arte del bonsái. (Foto: Oscar Camaraza/Cubahora)
(Foto: Oscar Camaraza/Cubahora)
fuente:cubahora






