De experimento a joya de la corona: así han evolucionado los Galaxy Note

Tras el éxito de los dos primeros Galaxy S durante las etapas iniciales del smartphone, Samsung presentó el Galaxy Note en 2011.

Mucho más grande de lo habitual entonces y con un lápiz táctil bajo el brazo, el móvil Android más creativo y ambicioso pronto se convirtió en una de las referencias de productividad para el resto de usuarios y marcas. Ocho años después, Samsung desvela por partida doble los Galaxy Note 10, que llegan con tras un camino lleno de alegrías. Y baches.

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Con una pantalla de 5,3 anchas pulgadas cuando los de 4 ya eran grandes, el Galaxy Note original recogía el testigo de las PDAs de antaño y lo entregaba a pura fuerza bruta en la era del smartphone. El camino era ya evidentemente táctil pero todavía estaba por explorar la triple vía del más es más en pantalla, autonomía e interacción.

A contratiempo del ritmo marcado por los Galaxy S, esta familia pronto se se convirtió en uno de los dos ejes del tándem que auparía a Samsung hasta la cima como fabricante de smartphones, mejorando ligeramente la propuesta fijada en el primer trimestre del año. Muy cuestionados en un inicio, el tiempo les fue dando la razón en múltiples frentes.

Pero ni en todos ni todo el tiempo, pues una categoría que se creó rompiendo el molde no siempre lo ha visto fácil para avanzar cerca del borde y sin caerse, aunque se haya visto empujada a hacerlo para diferenciarse. ¿Acaso alguien dice phablet hoy? Aquel concepto fácil de entender pero desagradable de aceptar es hoy la norma. Sin embargo, los Note no siempre han vivido la evolución más acertada, ni mantenido su identidad propia intacta.

La explosión inicial

La primera etapa encontró una justificación prácticamente instantánea. Con los principales smartphones limitados especialmente en tamaño, era fácil adivinar una mejora de la productividad con una mayor superficie visual y un extra de interacción, parcialmente debido al S Pen.

Aun así, el Galaxy Note original llegaba con una pantalla demasiado ancha, basada en un formato 16:10. Y es que aunque se limitara a 5,3 pulgadas que hoy pueden no parecer demasiado, sus 83 milímetros de anchura lo hacían difícilmente manejable a una mano. Por suerte, Samsung corrigió en una segunda y siguientes ediciones en formatos progresivamente más y más alargados a medida que el aprovechamiento de bordes y marcos fue mejor.

En términos de área, este estrechamiento ha venido supercompensado por el crecimiento de la diagonal, que ha ido imponiendo de forma constante mayores pantallas en términos generales, también acompañadas por resoluciones que saltaron rápidamente al Full HD –1080p– en el Note 3 y al QHD –1440p– en el Note 4. Hasta hoy, Samsung no subido la resolución por encima de esa barrera y tampoco hay que digamos mucha falta.

Con los primeros Galaxy Note llegaron no solo pantallas más grandes y nítidas, sino grandes saltos adelante también en los procesadores, que pasaron de dos a cuatro y de cuatro a ocho núcleos –donde hoy permanecen–; y en las memorias, donde un hasta un giga era sumado prácticamente cada año –y entonces era mucho–.

Los smartphones entonces no contaban con los abultados precios de hoy, pero nunca fueron precisamente baratos. Mientras había mejoras abruptas año a año, estas podían llegar con presupuestos menos abultados, lo que también permitía poder renovar el smartphone con mayor frecuencia. Este razonamiento también funciona en sentido opuesto: si los móviles son más caros, lo aguantaré más, y los fabricantes tendrán que esforzarse más todavía por hacerlos más atractivos haciendo de nuevo girar la rueda del precio.

Samsung Galaxy Note Samsung Galaxy Note 2 Samsung Galaxy Note 3 Samsung Galaxy Note 4
Pantalla 5,3″ 16:10, OLED, HD (800p) 5,5″ 16:9, OLED, HD (720p) 5,7″ 16:9, OLED, FullHD (1080p) 5,7″ 16:9, OLED, QHD (1440p)
Tamaño 83 x 147 mm 80 x 151 mm 79 x 151 mm 79 x 154 mm
Grosor 9,7 mm 9,4 mm 8,3 mm 8,5 mm
Peso 178 gramos 183 gramos 168 gramos 176 gramos
Procesador Exynos 4210 Dual, 45nm Exynos 4412 Quad, 32nm Exynos 5420 Octa, 28nm Exynos 5433 Octa, 28nm
RAM 1 GB 2 GB 3 GB 3 GB
Memoria 16, 32 GB y microSD 16, 32, 64 GB y microSD 16, 32, 64 GB y microSD 32, 64 GB y microSD
Cámara principal 8 MP f/2,6 8 MP f/2,6 13 MP f/2,2 16 MP f/2,2
Cámara frontal 2 MP 1,9 MP 2 MP f/2,4 3,7 MP f/2,2
Batería 2.500 mAh 3.100 mAh 3.200 mAh 3.220 mAh, carga rápida 15W, carga inalámbrica
Resistencia
Biometría Sensor de huellas frontal
Conectividad 3G, Wi-Fi 4, Bluetooth 3.0, sin NFC, S Pen, microUSB, jack, GPS, Glonass 3G/4G (LTE Cat 3), Wi-Fi 4, Bluetooth 4.0, NFC, S Pen, microUSB, jack, GPS, Glonass 4G (LTE Cat 4), Wi-Fi 5, Bluetooth 4.0, NFC, S Pen, microUSB, jack, GPS, Glonass 4G (LTE Cat 6), Wi-Fi 5, Bluetooth 4.1, NFC, S Pen, microUSB, jack, GPS, Glonass, Beidou
Sistema Android 2.3 Gingerbread Android 4.1 Jelly Bean Android 4.3 Jelly Bean Android 4.4 KitKat
Lanzamiento Octubre 2011 Septiembre 2012 Septiembre 2013 Octubre 2013
Precio oficial 679 euros 659 euros 749 euros 749 euros

La etapa errática

Aunque es cierto que hasta el Galaxy Note 4 Samsung mantuvo cierta originalidad y frescura –escapando incluso del malamente reputado plástico–, la búsqueda de nuevos horizontes le hizo desenfocar su rumbo. Poco después de presentarlo le acompañaría el Galaxy Note Edge, el primer terminal de la marca en implementar una pantalla curvada, aunque solo fuera en uno de sus laterales.

Con un diseño basado más en la capacidad propia –podían fabricarlo– que en su utilidad –¿servía de algo?–, esta versión más cara un supuso la nota discordante que obligó a muchos a sopesar la idea de si había realmente alguien al mando. Ya he comentado que la familia Note se ha visto siempre empujada a innovar, aunque no fue la única ni terminará por serlo. Es algo que en cierta medida ha estado siempre en la marca, llamen y pregunten por el fiasco del Galaxy Fold.

Tras este primer modelo con la pantalla curva que intercambiaba parte de su batería por un terminal más ancho e incómodo, Samsung renovaba en el verano de 2015 con un Galaxy Note 5 que por alguna razón no terminó llegando a Europa oficialmente, en favor de un solapado en intenciones Galaxy S6 Edge+. Este llegaba, esta vez sí, haciendo patente el hueco a smartphones de gran pulgada entre el público no tan entusiasta al que le recibía una doble curva como gran diferenciación con el resto de marcas.

Mientras tanto, la batalla por la esbeltez recorría a los principales fabricantes, que estaban dispuestos a dejarse enteros en la siempre reclamada autonomía por un efecto wow mayor al de sus rivales. Ya en 2016 Samsung dispuso a echar el resto con una batería mayor y un precio ya sensiblemente hinchado por años de escalada en materiales, curvas y ahora, resistencia a los elementos.

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rdairon

Admin Red.

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