Estudio revela que el origen del autismo podría estar vinculado a la aparición de la inteligencia humana
Investigadores de la Universidad de Stanford sugieren que los cambios genéticos que nos hicieron más inteligentes también aumentaron las posibilidades de padecer enfermedades como el autismo y la esquizofrenia.
Los genes que dieron forma al cerebro humano también aumentaron la neurodiversidad
Un nuevo estudio publicado en la revista Biología Molecular y Evolución sugiere que el origen del autismo y la esquizofrenia pueden estar directamente relacionados con el mismo cambios genéticos que dieron a la humanidad su inteligencia única.
Según el neurocientífico Alexander Starr, de la Universidad de Stanford, los resultados indican que “los mismos cambios genéticos que diferencian al cerebro humano también nos han hecho más neurodiversos”.
Los científicos enfatizan que la investigación no mide la inteligencia de las personas con autismo o esquizofrenia, ni sugiere que los individuos neurodivergentes sean más o menos inteligentes.
Lo que el estudio muestra es que los genes responsables de las características cognitivas avanzadas también aumentan la probabilidad de desarrollar estos rasgos neurológicos. El estudio apareció en Alerta de la ciencia.
¿Qué diferencia al cerebro humano del de otros mamíferos?
Para llegar a esta conclusión, los investigadores analizaron más de un millón de células en tres regiones del cerebro de seis especies de mamíferos: ratones, titíes, monos rhesus, gorilas, chimpancés y humanos.
En general, las células cerebrales más comunes se mantuvieron similares en todas las especies, pero hubo una excepción notable: las neuronas excitatorias intratelencefálicas de la capa 2/3 del neocórtex, abundantes en el cerebro humano, experimentaron cambios mucho más rápidos en la evolución en comparación con otros primates.
Estas neuronas son fundamentales para funciones cognitivas de alto nivel como el lenguaje, el razonamiento y la toma de decisiones.
Las alteraciones genéticas registradas en este tipo de células están directamente asociadas con enfermedades como el autismo y la esquizofrenia, lo que sugiere que la evolución de la inteligencia humana puede haberse producido a costa de una mayor neurodiversidad.
Un posible mecanismo evolutivo de supervivencia
Los científicos aún desconocen con exactitud por qué estos cambios ayudaron a nuestros antepasados a sobrevivir. Una hipótesis es que los genes vinculados a un desarrollo cerebral más lento favorecieron la capacidad de aprender el lenguaje y realizar razonamientos complejos, rasgos que ofrecieron ventajas evolutivas.
Este fenómeno se compara con lo que ocurre con la anemia de células falciformes en regiones endémicas de malaria. Si bien la enfermedad es perjudicial, el gen responsable también ofrece un 30 % más de resistencia al parásito de la malaria, lo que representa una especie de compensación evolutiva. En el caso humano, el precio de la inteligencia habría sido el aumento de la prevalencia de enfermedades como el autismo.
Impacto e importancia actual de la investigación
En la actualidad, se estima que poco más de 3 de cada 100 niños en los Estados Unidos son diagnosticados con trastorno del espectro autista, una cifra que se acerca a 4 de cada 100 debido a una mayor conciencia y a los avances en los criterios de diagnóstico.
El estudio refuerza la evidencia previa de que hasta el 80% de los casos de autismo están relacionados con mutaciones hereditarias, mientras que el 20% restante se debe a nuevas alteraciones genéticas. La esquizofrenia, a su vez, presenta tasas de herencia similares.
Los autores subrayan que aún es demasiado pronto para sacar conclusiones definitivas y que se necesitan más estudios para comprender los mecanismos de selección natural detrás de estos hallazgos.
Sin embargo, de confirmarse, la evidencia indicaría que los humanos no existirían como lo hacen hoy sin la presencia del autismo, lo que coloca a la neurodiversidad como una parte esencial de la propia historia evolutiva de la humanidad.
Fuente: clickpetroleoegas.








