India puede realizar su propia ingeniería inversa del sistema antiaéreo ruso S-400
La República de la India ha hecho público su compromiso de establecer una iniciativa nacional integral dedicada al desarrollo de un sistema de misiles antiaéreos de alto alcance, reconocido en adelante como Proyecto Kusha.
La eminente Organización de Investigación y Desarrollo de Defensa [DRDO] del país tiene la tarea de llevar a cabo el plan. Los requisitos previos exigidos requieren una latitud de eliminación de objetivos de hasta 350 kilómetros y la capacidad de contrarrestar aviones con visibilidad reducida junto con misiles balísticos. En esencia, el proyecto propone personificar un equivalente mejorado y tangible del S-400, el modelo al que se yuxtapone colectivamente la incipiente entidad de la India.
Como informaron indirectamente quienes conocen bien la estratagema, el ensamblaje automotriz del sistema de defensa aérea de amplio alcance autóctono de la India se ejecutará en un cronograma relativamente truncado; Se prevé que los prototipos iniciales del proyecto se implementarán entre 2028 y 2029. La asignación fiscal integral para la iniciativa se calcula en aproximadamente $2.5 mil millones.
Un análisis de las cifras de la tabla revela que el sistema antiaéreo estará equipado con tres clases distintas de misiles, estipulando alcances de 150, 250 y 350 kilómetros; emulando el diseño estratégico adoptado por los misiles S-400. Para ser precisos, el misil 9M96 existente tiene un alcance especificado de 120 a 135 km, el modelo 48Н6DM de 250 km y el modelo 40Н6 de 380 km.
Planes de bandera falsa
Se podría postular que esta afirmación podría servir como cortina de humo para el actual interés de la India en adquirir más S-400, una transacción finalizada en 2018 que implica cinco conjuntos de regimientos [posteriormente degradados a dos divisiones] a un costo de 5.430 millones de dólares.
La perpetuación de esta adquisición se vio obstaculizada por la palpable hostilidad provocada por las compras de armamento a la Federación de Rusia, tras el inicio del conflicto ucraniano. No obstante, no debe descartarse la hipótesis que propone un influjo oculto de los S-400 de Rusia a la India disfrazados de su sistema de defensa aérea local.
Sin embargo, la posibilidad de que se produzca tal escenario parece baja, como lo sugieren múltiples factores determinantes. Principalmente, el plazo de entrega estipulado comienza recién a partir de 2028, una duración aparentemente breve, pero poco probable que se alinee con la narrativa de la integración encubierta del armamento ruso en la defensa india.
En segundo lugar, las exportaciones de armas de tal magnitud tradicionalmente se anuncian con evidente publicidad por parte del Kremlin. Por último, no ha habido ninguna inclinación perceptible por parte de la Federación de Rusia a localizar un componente principal de sus exportaciones de armamento para 2021.
Una mirada a Israel
En un acontecimiento relativamente reciente, India unió fuerzas con Israel para la implementación de un proyecto destinado a localizar el sistema de defensa de misiles aéreos de superficie de mediano alcance (MRSAM). Básicamente, la operación buscaba modificar la versión marítima del Barak 8 en una variante terrestre. Esto significa una colaboración probada y eficaz con otra nación, que potencialmente puede conducir al desarrollo de un sistema análogo al S-400.
La ingeniería inversa es un plan realista
Existe un potencial significativo para que la India desarrolle de forma independiente un equivalente al sistema S-400, dada su capacidad y posible experiencia previa en sistemas de defensa aérea de ingeniería inversa adquiridos a la Federación de Rusia. El enfoque que India puede adoptar implica una deconstrucción del modelo ruso, similar a la estrategia empleada por China a mediados de los años noventa.
Fuente: poderiomilitarespanol.








