Injerto de yema: injerto de escudete
Por ser un injerto de corteza se debe realizar en verde, cuando el cambium tiene actividad, en caso contrario la corteza no despegaría adecuadamente. Si el injerto se realiza en primavera, estamos hablando de un injerto a ojo velando o a yema viva, el cual brotará en los días posteriores. Por el contrario, si realizamos el injerto de yema a finales de verano, la yema brotará a la primavera siguiente, tratándose de un injerto a ojo dormido o a yema dormida.
En este caso se realizó el injerto de escudete en el mes de octubre, brotando a la primavera siguiente, siendo por tanto un injerto a yema dormida.
Técnica de injerto
Se realiza una incisión en forma de T en el patrón o portainjertos, y a continuación con la paleta de la navaja se separa la corteza. No es necesario aplicar demasiada presión, al llegar a la madera la corteza debe separar fácilmente.
A continuación, se realiza el escudete propiamente dicho mediante un corte longitudinal de 3cm, de abajo hacia arriba y alrededor de la yema, y otro en sentido transversal para separar el escudo. En este caso hemos empleado un escudete con madera, la cual ayudará a cicatrizar, mejorando el prendimiento, aunque se puede realizar sin ella (solo con la yema y la corteza).
as introducir el escudete en la incisión en forma de T, lo ajustaremos lo máximo posible haciendo ligera presión hacia abajo.
Después se ata con plástico de injertar comenzando por debajo de la yema. Con dar unas pocas vueltas (2-4) a cada lado de la misma es suficiente, no es necesario realizar vendajes como si de una pierna rota se tratase.
Para rematar el atado, se pasa el extremo final del plástico de injertar por debajo de la última vuelta, en el mismo sentido, y se tensa. Debe establecerse un contacto íntimo entre el cambium de ambas partes, para ello el atado debe ser firme y el escudete no debe sobresalir por encima de la T (si ocurre, se corta el sobrante, quedando a la misma altura).
A los 20 días se retiran los plásticos del injerto, se descabeza el patrón por encima del injerto, dejando un tocón donde ataremos el futuro brote, y se reactiva el riego habitual.
Consideraciones a tener en cuenta
Para el injerto de escudete, y de forma general, para todos los injertos en verde, conviene regar un par de días antes de practicar en injerto. Esto ayuda a que la corteza despegue mejor. Una vez realizado el injerto, procede limitar el riego para evitar un aumento excesivo en la circulación de savia, el cual dificulte el prendimiento del injerto por pudrición de las heridas
Si la corteza no se separa con facilidad se puede deber a que no sea la época correcta y no haya una buena circulación de savia, por falta de agua o por escoger una parte debilitada o dañada del portainjertos.
A la hora de practicar el injerto, es muy importante realizar cortes limpios, con una navaja de injertar que este bien afilada y desinfectada. El cambium es un tejido que posibilita la unión de ambas partes, pero también es una pequeña capa de células que fácilmente se puede llevar uno con los dedos. Por este motivo es muy importante no tocar las incisiones practicadas, cogiendo el escudete por la yema o laterales muy cuidadosamente.
En el proceso de atado, la yema del escudete se puede o no tapar completamente. En cerezo por ejemplo, se debe tener la precaución de dejar descubierto el pitón, es decir, la punta de la yema, la cual puede romperse fácilmente por el tamaño que tiene. En otras ocasiones, al tapar completamente la yema, la goma que el árbol exuda por los cortes practicados llega a ahogar a la yema, impidiendo su brotación.
Para injertos de primavera, resulta conveniente emplear yemas del año anterior, las cuales ya están formadas. Estas se recolectan en forma de varas al final del periodo vegetativo y se reservan en el frigorífico a 4ºC hasta el momento del injerto. En este caso concreto, para la injerta a ojo dormido, se obtuvo la yema y en el mismo momento se injerto. de haber tenido que reinjertar marras en marzo-abril, de no haber conservado madera del año anterior hubiese sido imposible injertar, ya que todavía no habría brotes lo suficientemente desarrollados como para poder obtener los injertos.
Si se realiza el injerto en primavera con yema de la época, se debe cortar la hoja, para reducir la transpiración, manteniendo el peciolo. A los pocos días, este peciolo es el primer indicador del posible prendimiento del injerto: si se seca y cae de forma natural es correcto, si queda arrugado sin desprenderse, es posible que el injerto no haya prendido. Paralelamente, si el escudete comienza a arrugarse significa que tampoco hay prendimiento.
En zonas lluviosas puede resultar adecuado realizar este tipo de injerto bajo la modalidad de T invertida, para reducir el riesgo de entrada de agua en el interior de la incisión.
El injerto de escudete es el equivalente en los injertos de yema al injerto de corona en los injertos de púa, realizándose ambos en verde, separando la corteza. Cuando se injerta en parada vegetativa, se sustituye el injerto de escudete por el injerto de chip, y el de corona por el injerto de hendidura o incrustación, separando en ambos casos la madera del portainjertos.
¿Cómo hacer un injerto fácilmente?
Es un trabajo muy habitual en jardinería. Te mostramos cómo hacer un injerto para unir, en un único ejemplar, dos plantas compatibles y sacar partido a las ventajas que aporta cada una de ellas.
Las especies vegetales injertadas mejoran en vigor, capacidad de adaptación y resistencia a determinadas enfermedades, cualidades ornamentales y productivas, etc. Así se realiza esta técnica.
Gracias al modo Hazlo tú mismo, tendrás las manos libres y podrás concentrarte únicamente en el proyecto
Pasos
1.1. Entre las leñosas, la compatibilidad solo se da entre plantas de distintas especies, pero pertenecientes al mismo género, con pocas excepciones.
1.2. Para seleccionar el patrón hay que tener en cuenta, además, el vigor, que puede ser bajo, como en los patrones enanizantes de algunos frutales; medio o grande; la adaptación a las características del suelo -seco, húmedo, calizo, ácido, arcilloso, pedregoso, profundo, pesado-; la resistencia a las enfermedades del suelo; y la fructificación: lenta, media, rápida, precoz. Lo ideal es que el patrón esté ya establecido en la zona del jardín prevista para la nueva planta, para evitarle, una vez injertado, el estrés de un trasplante. Ten en cuenta que el pie sufre una mutilación importante.
2.1. Riega generosamente el patrón el día anterior a la operación.
2.2. Escoge el lugar adecuado del patrón para hacer el injerto, en los rosales suele ser muy cerca del suelo, y con un cuchillo especial o una navaja haz un corte vertical de 2-3 cm y por arriba uno horizontal de 0,5-1 cm formando una T.
2.3. En la variedad para injertar escoge una yema bien formada y turgente y practica un corte a 1 cm por arriba en horizontal. Desde los extremos del corte traza dos cortes oblicuos hacia abajo para conformar el escudete. Separa la punta inferior con la ayuda de la navaja y tira hacia arriba con los dedos para despegar la yema; si tiene una hoja por debajo, mucho mejor porque el pecíolo servirá para manipularla con mayor facilidad. Es importante que el escudete comprenda corteza y cambium, que es el tejido situado entre la corteza y la madera con poder de crecimiento que tienen todas las plantas; si te llevaras algo de madera tendrías que eliminarla. Mantén la yema humectada.
2.4. Separa la corteza cortada en forma de T del patrón en dos solapas y calza en ese espacio el escudete. Es clave que el cambium del pie y el del escudete estén en contacto para que prenda el injerto. Intenta que el corte horizontal de la T coincida con la parte superior del escudete.
2.5. Utiliza cinta adhesiva especial para injertos o rafia para atar firmemente el escudete al patrón por arriba y por abajo, dejando al aire la yema y el pecíolo si lo tuviera. Quita estas ataduras cuando veas que la yema está más hinchada, señal de que el injerto ha prendido, es decir, que la soldadura se ha producido. Esto puede ocurrir al cabo de 2-3 semanas en los injertos que se hacen en primavera, y unos cuantos meses si es en otoño.
2.6. Cuando el brote surgido de la yema haya alcanzado unos 8 o 10 cm o a comienzos de la primavera siguiente, poda el patrón cerca del punto del injerto.
3.1. A lo largo del año previo al injerto conviene despojar el tronco del pie de los brotes laterales.
3.2. Obtén las púas que quieres injertar en la época de reposo invernal. Elige una rama de madera del año, recta y bien formada, de un árbol que ya sea productivo y esté libre de enfermedades y plagas. Deben tener unos 25 cm de largo y, al menos, 1 cm de diámetro, y un buen número de nudos. Córtalas a unos 4-5 cm por debajo de un nudo.
3.3. Una vez obtenidas las estaquillas debes conservarlas en un lugar fresco, húmedo y oscuro hasta el momento de realizar el injerto. La conservación se puede hacer enterrando las púas en una zanja de arena contra una pared del jardín orientada al norte, o guardándolas dentro del cajón de hortalizas de la nevera envueltas en turba de Sphagnum húmeda y una bolsa o contenedor de plástico oscuro herméticamente cerrada. Es muy importante que no se resequen.
3.4. Riega generosamente el patrón el día anterior al injerto.
3.5. Haz un corte horizontal en el patrón a la altura deseada, a 25-50 cm del suelo y, a continuación, dos cortes oblicuos hacia abajo formando una cuña con un ángulo de 45°.
3.6. Elige la púa que tenga mejor aspecto y haz dos cortes oblicuos en el extremo inferior para conseguir una lengüeta de 45° que pueda encajar perfectamente en la cala del patrón.
3.7. Encaja la púa en el patrón de modo que contacten los cambiums.
3.8. Ata fuertemente la unión con cinta aislante para injertos y cúbrela con cera o mástic, así como todos los cortes que haya en el patrón y la púa.
3.9. Protege la planta injertada de las heladas y del excesivo calor en verano, y riégala de forma regular.
3.10. Elimina de forma habitual todos los brotes que surjan por debajo del punto del injerto.
3.11. Cuando compruebes que la operación ha funcionado y veas que en los nudos empiezan a verse yemas, retira la cera y la cinta. Según la especie, tardará más o menos tiempo en prender.
¿Cuándo se realizan los injertos?
Se suelen realizar a mediados o finales del invierno, sobre todo los de yema, pero dependerá siempre de la especie y la zona geográfica del lugar donde vivas.
Fuente: agrologica.














