Lo que la ciencia dice sobre si es bueno o malo llevar sujetador o no y qué implica para tu salud (Para Mujeres)

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Desde hace tiempo, tanto en redes sociales como en diversos foros de internet, un dilema ha pasado a escena: ¿el sujetador es necesario o una imposición cultural de la sociedad? Muchas mujeres piensan que se les puede “caer” el busto si dejan de usarlo, entre tanto otras creen que la prenda puede ser hasta tóxica. La ciencia y la historia tienen mucho que decir al respecto.

Empecemos por lo básico: ¿Qué son los pechos? La mama está formada principalmente por tejido adiposo, es decir grasa, y tejido glandular, el cual está adherido a la fascia del músculo pectoral, gracias a los ligamentos de Cooper.

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El tejido adiposo es el causante de que cuando las mujeres bajan o suben mucho de peso la talla de este cambie. Por descontado, cuanto mayor es la proporción de grasa mayor será la tendencia a la caída porque más esfuerzo hacen los lóbulos por mantenerlo erguido.

Por otra parte, como todos sabemos, la masa muscular y los tejidos disminuyen su tensión con la edad, al menos si no se trabaja sobre ellos. Por tanto, hay cosas que no podemos cambiar e, inevitablemente, en la edad fértil predomina más el tejido glandular y el pecho se ve mejor, en cambio al llegar a la menopausia y en adelante queda más del tejido adiposo y todo tiende a caer.

“El tejido glandular está formado por lobulillos glandulares (entre 15 y 20), de los cuales salen los conductos galactóforos que confluyen al llegar al pezón para la salida de la leche en la lactancia materna”, afirma para Gizmodo en Español Miriam Al Adib Mendiri, ginecóloga, obstetra y divulgadora de temas relacionados con la salud femenina. “La glándula mamaria está anclada a la fascia del músculo pectoral, gracias a los ligamentos de Cooper que forman un entramado de tractos de tejido conectivo y atraviesan todo el tejido mamario”.

El sujetador como construcción cultural impuesta

Una construcción cultural no es más que un conjunto de expresiones humanas que imperan en un determinado contexto histórico. Sin embargo, que sea impuesta por la sociedad o no es una cuestión más complicada.

El concepto de sujeción del pecho existió desde el año 4.500 a.C. Miles de culturas distintas, desde entonces a nuestros días, han pivotado entre si tapar o realzar el pecho.

Las griegas y romanas usaban una especie de faja de tela. A veces se trataba de realzarlo y levantarlo, entonces se conocía como zóster; mientras que otras veces la idea era aplastarlo y aplanarlo para que no rebotara, lo llamaban mastodeton.

Si avanzamos unos siglos, existe una tesis de la Universidad de Canterbury sobre las mujeres guerreras de la Edad Media. Lejos de aparecer con un corsé erótico y minifalda, era todo lo opuesto: vestían el mismo atuendo masculino, con cota de malla e incluso armaduras estándar. Armaduras en las que tenían que encajar, por lo que el pecho era “intencionadamente comprimido” para protegerlo. Aparentemente con las guerreras celtas se da algo similar, pero en cuero.

En la historia la tendencia ha ido variando, pero hay un eje común: el rebote libre del pecho es incómodo en épocas en las que las mujeres los sometían a mayor uso y presiones. En muchas épocas y culturas se ha visto mal no llevar la prenda, en otras se ha visto mal el llevarla, pero tiende a coincidir con esto.

En las culturas en las que aparecer con un sostén te habría costado la cabeza, como la la mayoría de las que predominaron en África, también era inconcebible que las mujeres hicieran “trabajos de hombre” (entiéndase como físicamente demandantes).

Y tiene sentido. Usando otra imagen para entenderlo, nuestros pies están hechos para estar descalzos, anatómicamente hablando. Los zapatos son en buena parte una construcción cultural, pero los inventamos por cuestiones prácticas y ahora los aceptamos. Lo antinatural ha pasado a ser ir descalzo.

Podrías decir que la industria zapatera te está timando vendiéndote algo que naturalmente no necesitas, pero la verdad es que se ve raro ir descalzo por ahí, tan raro que incluso tendrías que caminar diferente; como en la Edad Media, cuando apoyaban la punta primero a cada paso. Además, ahora tenemos asfalto, el cual puede llegar a alcanzar los 70 grados. Los perros no lo pasan bien en verano pisándolo y tú tampoco lo harías.

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En cuanto a ver el sujetador como un “opresor”, no es nuevo. En los años 60 las mujeres los quemaban como símbolo de liberación y empoderamiento femenino y aún hoy actúa como tal. La prenda habla de la mujer, en tanto que es la única que lo usa.

El primer brasier patentado como prenda solo para sujetar el pecho data de 1914 y fue creado por Caresse Crosby (posteriormente han descubierto restos de otros más antiguos, como uno en Australia con más de 600 años, pero se descubrió después de la patente así que legalmente no cuenta).

Ida Rosenthal, por su parte, fue la que creó la primera clasificación de tallas y la que fundó primera empresa a “gran escala” al respecto. Esta última, además, dijo una frase que ha pasado a la posteridad:

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