La idealización del otro es el veneno del amor
Ahora espero no volver a ser ese chico que olvida que la idealización del otro es el veneno del amor. Un veneno que te secuestra la razón y te hace ver en el otro lo que está solo en tu imaginación. Esto hizo que, pasase lo que pasase, siempre viera en ti lo que yo deseaba, no la realidad. Esa a la que tarde o temprano se le cumple el capricho de imponerse.
Aunque en la mayor parte de las películas que veo sus protagonistas con una mirada se juran amor eterno, aunque en muchas novelas el amor lo defina un simple pestañeo, esto no ocurre en la vida real. O, sí ocurre, pero después la historia sigue y los hechizos se rompen o mutan, pudiendo ser mejor que un instante o terminando en la nada. Esa misma nada en la que te falta el aire.
El enamoramiento es un proceso de conocimiento mutuo, un proceso que para ser real lleva su tiempo; ni mucho ni poco, el suyo. Por eso espero ser un chico que no olvida que la realidad es más compleja que la ficción y que los cuentos, cuentos son. Que escribirlos es fácil cuando la tinta no es tu sangre, cuando las que en el horizonte se dibujan no son tus dudas ni tus esperanzas.
Y aunque mi historia de amor fue más un cuento que una realidad, eso no implica que al darme de bruces con la realidad, el dolor también fuera ficción. Los sentimientos nunca son producto de la imaginación, lo que sentía era real, tan real que aunque basados en un castillo sin cimientos, duelen de verdad.
“Es duro amar a una princesa de cuento cuando solo aparece en tus sueños. Al despertar todo es pesadilla, al despertar no eres el que olvida lo que soñó, sino el chico que está roto por las expectativas que puso en alguien que nunca existió”
Aquel que olvida lo que ama sin dolor no sabe lo que es el amor
Por mucho que me digan que un clavo se olvida con otro clavo, yo solo puedo responder que aquel que olvida lo que ama sin dolor, no sabe lo que es el amor. Porque el amor no duele, ni daña, es el olvido de lo que has amado y no ha funcionado lo que realmente te marca.
Es la vida que habías imaginado con esa princesa de cuento que resultó ser rana, lo que pierdes al ver lo que realmente pasa. Por eso no eres solo el que olvida, eres el que reconstruye su futuro cuando lo que querías te falta, cuando imaginabas algo que nunca tuviste pero que añorabas.
Entonces empiezas desde cero pero mucho más sabio, los cuentos son historias, historias para la infancia. Cuando creces dejas de ver princesas o ranas que te hacen completo o te dañan. Cuando creces ya nadie te hace falta, porque eres tú el único, ahora te valoras, te quieres y no te sientes extraño, porque nada te completa, porque nada te falta. Te vales por ti mismo y ya no eres el que olvida o el que imagina una vida de cuento, sino la que se ama.
Eres el que reconstruye su futuro cuando lo que querías te falta, cuando imaginabas algo que nunca tuviste pero que añorabas.
Fuente: lamenteesmaravillosa.