Nombres en el Caribe .
En su libro, Chile o una loca geografía, Benjamín Subercaseaux afirma con razón: La humanidad tiene la tendencia de identificar el nombre de las cosas con su existencia; aquello que no lleva una palabra que lo designe, prácticamente no existe.
Más recientemente, en las páginas del periódico Juventud Rebelde, Luis Sexto regresa sobre esta misma idea en una hermosísima crónica sobre la evocación de los lugares y personajes de la Villa de La Habana en su segunda ubicación, cerca de lo que hoy conocemos por Puentes Grandes.
Pero también sucede a veces que el hombre, en su inveterada costumbre de soñar, nombra las cosas que imagina, aún sin la certeza de su existencia.
Tanto en uno como en otro caso nuestras islas del Caribe fueron el increíble laboratorio donde un crisol de culturas conformó una toponimia tan singular como su historia.
Antillas: ¿Atlántida?
La llegada de los españoles al Caribe y el encuentro —algunos preferimos llamarlo colisión— de civilizaciones con grados de desarrollo económico, tecnológico y cultural muy dispares, provocaron que el “descubrimiento” de aquella guirnalda de islas, que ya existían, tenían nombre propio y en general estaban habitadas por grupos humanos, fueran en su mayoría, renombradas por los conquistadores.
¿Cuál fue el origen de aquellos nombres, de dónde provenían y cómo soportaron —si lo hicieron—, la prueba del tiempo?
Las Antillas son, sin dudas, el más importante archipiélago de lo que conocemos como Mediterráneo Americano. El nombre de Antillas, Antilia o Antillia apareció por primera vez en los mapas del siglo ¡XIV! para designar unas imaginarias islas con las que especulaban los geógrafos clásicos. Este vocablo, asegura la investigadora Acelia Caner entre otros estudiosos del tema, es una deformación del nombre de la fabulosa Atlántida.
Como la hipotética Antilia fue situada por los cartógrafos de la época entre Lisboa y Cipango, algunos españoles creyeron haber llegado a ella cuando desembarcaron en nuestro gran archipiélago y ese nombre ha predominado por casi cinco siglos. Los conquistadores ingleses, sin embargo, prefirieron el nombre de Indias Occidentales, que emplean indistintamente hasta el día de hoy.
Nombres van, nombres vienen
Clasificadas desde el ángulo físico-geográfico en dos grandes archipiélagos, las islas del Caribe se dividen en Lucayas o Bahamas y las Antillas. Estas últimas, a su vez se subdividen en dos grupos insulares: Antillas Mayores y Menores. Todas guardan una curiosa historia en sus nombres actuales y en su mayoría han devenido naciones independientes. Sin aspirar a recorrer toda la geografía del Caribe, aquí les van algunos de los casos más curiosos.
Las Lucayas o Bahamas. Se conocieron primeramente con el nombre de Lacayas, cuyo origen no está esclarecido. Unos aseguran que proviene de la palabra arahuaca luccu-cairi que significa isleños, mientras otras versiones atribuyen a los españoles la denominación de los cayos, pero el tiempo se encargó, en cualquier caso, de derivar el nombre hasta lucayos, palabra con la que se identificaba, además, a sus habitantes primitivos. Fue mucho después, en 1667, cuando un buque inglés redescubrió las Lucayas bautizándolas como Bahamas, nombre que se impuso hasta hoy.
Puerto Rico Llamada Borinquen por sus aborígenes, fue avistada por Colón en noviembre de 1493, quién le dio el nombre de San Juan Bautista. El rey Fernando de Aragón la llamó San Juan de Puerto Rico y con el tiempo solo prevaleció Puerto Rico, aunque el nombre San Juan se conservó para su capital.
Jamaica. Es uno de los pocos casos que mantuvo el nombre de sus primitivos habitantes arahuacos. Jamaica significa tierra de manantiales.
Anguila. Es la más septentrional de las islas de las Antillas Menores. Recibió el nombre de Anguila por su forma larga y estrecha, similar a la de aquel pez.
Antigua y Barbuda. En noviembre de 1495, para honrar a la iglesia de Sevilla, Cristóbal Colón le dio el nombre de Santa María de Antigua, que incluye en su territorio a las pequeñas islas de Barbuda y Redonda.
San Cristóbal y Nieves (Saint Christopher Nevis) Los caribes la llamaban Liamuiga, es decir, tierra fértil, antes que Colón en 1493 la bautizara con su propio nombre santificado. También el Gran Almirante llamó Nuestra Señora de las Nieves a una pequeña isla al sudeste de San Cristóbal, porque las nubes que cubrían la cima del actual Nevis Peak, parecían nieve sobre la montaña.
Dominica La mayor de las islas a barlovento de las Antillas Menores era llamada Caire por los indígenas. Fue avistada por Colón el domingo 3 de noviembre de 1493 y la bautizó con el nombre del día de la semana en que llegaron a ella (dominicus dies, es decir, el día del Señor).
Martinica. Esta isla volcánica es famosa mundialmente porque en ella nació Josefina de Beauharnais, la caribeña esposa de Napoleón Bonaparte, que llegó a ser Emperatriz de Francia. También es recordada por la erupción del volcán Mont Pelee en 1902, que destruyó totalmente la ciudad de San Pierre y provocó miles de muertes. Colón la encontró el 15 de junio de 1502 y la teoría más aceptada sobre su nombre es que el Almirante la denominó Martis die, por haberla avistado un martes (Día de Marte).
Guadalupe el 4 de noviembre de 1493 Colón denominó a la isla que acababa de reconocer, con el nombre de Guadalupe. Había prometido a los frailes del convento de Guadalupe de Extremadura en España que daría ese nombre a alguna de las tierras descubiertas en su viaje.
Monserrat. Esta pequeña isla volcánica fue avistada en 1493. Recibió esta denominación debido a que uno de los navegantes de aquella expedición expresó que aquellas montañas le recordaban las elevaciones de igual nombre en Cataluña, España.
Granada. Con un relieve en el que sobresalen tres antiguos cráteres volcánicos, esta isla fue bautizada con el nombre de Concepción cuando Colón la vio por primera vez en 1498. La añoranza por las tierras al sur de España determinó, años después, que aquel nombre fuera sustituido por el de la bella ciudad española de Granada.
Barbados. Avistada en 1518, los españoles la nombraron Barbada por la cantidad de árboles de higos barbudos que allí crecían.
Trinidad y Tobago. Hoy el estado de igual nombre está constituido por siete islas cuyo nombre geográfico se corresponde con el de sus islas más importantes: Trinidad y Tobago. A Trinidad los caribes y arahuacos que la habitaban la llamaban Colibrí. Avistada en 1498, se dice que el marino que las vio, llamó la atención sobre tres montañas o mogotes que sobresalían en el horizonte. Por esa causa el Almirante la llamó Trinidad, a partir de la santa Trinidad de la fe cristiana (Padre, Hijo y Espíritu Santo). La isla de Tobago, al noreste, debe su nombre al tabaco, que los habitantes de las Antillas consumían habitualmente.
Antillas Holandesas. En la bella isla de Curazao se encuentra la capital de esta posesión de los Países Bajos, y de ahí su nombre. Sobre el nombre de Curazao existen dos versiones: La más aceptada afirma que el capitán español Alfonso Ojeda, debido a sus correrías por costas venezolanas, llevaba en sus naos más de 20 hombres heridos y enfermos. Se cuenta que ya en esta isla los hombres curaban rápidamente al comer unas frutillas silvestres. Por eso fue llamada isla de la Curación. Otra teoría es que el nombre indígena de la isla era el de Curacó, y que de ahí se derivan los de Curación y Curazao.
¿Y Cuba?
El nombre de Cuba, en su forma indígena de Colba, aparece anotado por primera vez en el Diario de Navegación de Colón, el 21 de octubre de 1492. En él se lee:“…y después partir para otra isla grande mucho, que creo debe ser Cipango, según las señas que me dan estos indios que yo traigo a la cual ellos llaman Colba”. Sin embargo, solo tres días después, el 23, cuando ya comprendía mejor la entonación indígena, escribe el nombre de otra manera:”quisiera hoy partir para la isla de Cuba”…
A partir de ese momento comienza un largo rosario de nombres. Al tocar nuestra tierra, el Almirante la llama Juana, en honor al príncipe Juan hijo de los Reyes Católicos, que lo habían apoyado en su aventura.
Poco después de fallecida la Reina Isabel, su esposo, Fernando de Aragón, por medio de Real Cédula, cambia el nombre de Cuba por el de Fernandina, el cual tuvo poca aceptación hasta por los cronistas oficiales de las Indias.
De acuerdo con un documentado estudio de la citada investigadora Acelia Caner, la mayor isla del archipiélago cubano fue conocida, además, por Fernandina del Puerto Príncipe, Isla de Santiago de Cuba, Isla de la Habana y también del Ave María, pero el nombre de Cuba no dejó nunca de usarse, y al final se impuso sobre otros topónimos con los cuales se quiso bautizar nuestra tierra.
Existen muchas dudas acerca del origen del vocablo Cuba y numerosas teorías defienden una u otra opinión. Entre ellas está la del sabio cubano don Fernando Ortiz, quien en su obra Cuba primitiva asegura que las palabras Cuba y Ciboney tienen una misma raíz: la voz indígenaciba, que equivale a piedra, o montaña. Ortiz brinda, para apoyar su opinión, una profunda argumentación que fundamenta su teoría.
Otras hipótesis apuntan a orígenes del nombre a partir de lenguas que hablaban las culturas americanas del continente, del hebreo, del griego, del árabe y hasta inscripciones encontradas en excavaciones arqueológicas en Cuba con signos ¡ibero-fenicios!…
Llegar a conocer la verdad sobre el origen de la palabra Cuba probablemente tome aún mucho tiempo e investigaciones. Pero, en cualquier caso, el sonoro y breve nombre de nuestra patria prevaleció sobre los que quisieron imponerle navegantes y reyes, para convertirse en el sello distintivo de una nación conocida y reconocida en el mundo no solo por la nobleza y bravura de sus hijos e hijas sino por su hermoso apelativo: Cuba.
Fuente: http://www.marypesca.cu/nombres-en-el-caribe





