Piri Reis
Piri Reis (Pīrī Re’īs), anteriormente Hājjī Mehmet, fue un almirante, marino y cartógrafo otomano nacido en Galípoli, Imperio otomano (actual Turquía) en 1465 y decapitado en Egipto en 1554.
Discípulo y sobrino de Kemal Reis, empezó a aprender a navegar a los doce años. Fue hombre de gran cultura, ya que hablaba, además de su lengua nativa, árabe, griego, español y portugués. Participó en numerosas guerras contra la República de Venecia entre 1499 y 1502, además de contra los caballeros de Rodas y los mamelucos de Egipto (1523).
Sitió Ormuz por órdenes del sultán otomano pero terminó aceptando un soborno que le ofrecieron los sitiados. El gobernador de Egipto, Alí Bajá, supo de esto y llamó a Reis para que explicase su actitud, pero este se negó, por lo que Bajá mandó detenerlo y ejecutarlo en el cadalso. Tenía 89 años.
Su mayor obra cartográfica fue el Kitab-i Bahriye (“Libro de las Materias Marinas”), un atlas náutico dedicado al sultán Solimán el Magnífico en 1526.
En 1513 Piri Reis había trazado otro mapa, un mapamundi que fue descubierto solo en 1929 y conservado actualmente en el Museo Topkapı Sarayı, en el Palacio de Topkapi en Estambul. Es famoso universalmente por mostrar los contornos orientales de Sudamérica y actualmente constituye un auténtico icono nacional para Turquía. Tanto es así que aparecía en el reverso de los billetes antiguos de diez millones de liras, o 10 YTL (Nuevas liras turcas).1
Reis dibujó todavía otro mapa de las costas americanas en 1528, actualizando su información a partir de mapas portugueses, pues incluía los descubrimientos de Gaspar Corte Real. En él aparecía ya Florida y Cuba tenía la forma de isla.
Mapa de Piri Reis
El mapa de Piri Reis es un fragmento de un mapa elaborado por el almirante y cartógrafo otomano Piri Reis en 1513. Piri Reis nació en Galípoli en 1465. Sobrino de un célebre corsario, Kemal Re’is, desde muy joven acompañó a su tío en sus correrías marinas, participando en las campañas navales contra Venecia y en la conquista de la isla de Rodas en 1523.
Dos años antes de esta fecha había publicado el Libro de las Materias Marinas, cuya exhaustiva información hacía referencia exclusivamente al Mediterráneo. Una nueva versión ampliada, dedicada al sultán Solimán, concluyó en 1526.
En ella se refería también al mapa que él mismo había dibujado años atrás y del que había hecho obsequio a Selim I en El Cairo. En los márgenes detalla sus fuentes: un mapa de Cristóbal Colón, encontrado en un barco español apresado en 1501, y cuatro mapas portugueses más recientes. Además contó con los informes de un marino que había participado en los primeros viajes colombinos, posteriormente capturado por su tío, que lo había hecho su esclavo.
Por contener aparentes representaciones de tierras entonces desconocidas y a raíz de los propios escritos de Reis indicando que otras de sus fuentes habían sido “los antiguos reyes del mar”, ha suscitado gran interés como «enigma». Es, por otro lado, el mejor testimonio de los mapas que dibujó Colón de las tierras por él descubiertas, de los que tan sólo se ha conservado un pequeño boceto del norte de La Española. El original se conserva en el Museo Topkapi Sarayi de Estambul donde se localizó en 1929, pero no suele estar expuesto al público.
El mapa está pintado en cuero de gacela, con un entramado de líneas que atraviesan el océano Atlántico. Llamadas líneas de rumbo son típicas de las cartas de los marinos medievales tardíos y no indican latitud y longitud, sino que se usan como ayuda para establecer direcciones (hoy en día, se usan también en aviación). En el bahriye (comentario marginal) anotó: “Un mapa de esta clase no lo posee nadie hoy en día”. El mapa incluye bellísimos dibujos, acompañados de inscripciones que indican descubrimientos importantes. Uno de ellos se corresponde, casi con total certeza, con la expedición de Pedro Álvares Cabral de 1500. Se cree que Cabral “descubrió” Brasil cuando los vientos lo sacaron de su ruta, en un viaje a las indias orientales.
La península ibérica y la costa de África occidental están dibujadas con mucho cuidado, casi como en las cartas portulanas. Es frecuente que reciba el nombre de “portulano”, a pesar de que no lo sea stricto sensu. Muchos de los nombres de estas regiones se dan en turco, sin transliterar del castellano o el portugués. En lo alto del mapa hay un barco anclado junto a un pez, con dos personas sobre su lomo: una clara referencia a la leyenda medieval de San Brandán de Irlanda. Como está copiado cuidadosamente de uno de sus mapas fuente, evidencia que al menos uno de los mapamundis mencionados por Piri Reis era una producción europea medieval y no un mapa de “los antiguos reyes del mar”.
el 9 de octubre de 1929, el teólogo Gustav Adolf Deissman hizo un sorprendente descubrimiento mientras inspeccionaba la biblioteca del Palacio de Topkapi en Estambul, que el gobierno turco le había encargado clasificar. Entre sus recovecos encontró dos fragmentos de un mapa de principios del siglo XVI, dibujado sobre piel de gacela, que presentaba una extraña anomalía: al oeste de la península Ibérica y de África se podían distinguir grandes porciones de costa que parecían corresponder a América y a la Antártida y que no deberían haber estado allí ya que, por aquel entonces, no eran conocidas en Europa.
El autor del mapa era Ahmed Muhiddin Piri, más conocido como Piri Reis -siendo reis un rango militar equivalente a un capitán naval-, un marino y cartógrafo otomano que vivió entre 1465 y 1553. Según sus propias palabras, lo había elaborado a partir de otro mapa -hoy perdido- obtenido de un prisionero castellano que había acompañado a Cristóbal Colón en sus viajes, y lo había completado con información procedente de “los antiguos reyes del mar”. Empezó a dibujarlo en 1511, probablemente lo terminó en 1513 y en 1517 lo presentó al sultán Solimán el Magnífico, quien lo recompensó ascendiéndolo a almirante. Más adelante, en 1521, Piri Reis publicó un detallado atlas del Mar Mediterráneo que incluía un relato de las expediciones de “un astrónomo que se llamaba Kolón, que salió en busca de Antillia [una isla mítica ubicada en un lugar indeterminado del Atlántico] y la descubrió”.
UN MAPA IMPOSIBLE
El mapa de Piri Reis resulta imposible si se considera que lo que se ve en él es la costa de América y de la Antártida. En el momento en el que lo dibujó, los europeos no habían pisado más que una pequeña parte de las costas del Nuevo Mundo y la Antártida era totalmente desconocida, si bien se presumía la existencia de un hipotético continente austral. Pero el primer fragmento del mapa parecía representar una gran parte de la costa este de Sudamérica, una isla que se presume sería La Española y parte de la costa antárica; el segundo fragmento resultaría todavía más incomprensible ya que representaría parte de Norteamérica.
La geografía no es lo único que llama la atención. El mapa incluye dibujos de animales que claramente no podían vivir en la Antártida -como uno que parece un alce- puesto que, de acuerdo con las predicciones climáticas, la última vez que el continente registró una temperatura algo más cálida a la actual fue hace más de 100.000 años. De estas observaciones y de la referencia que hacía Piri Reis a “los antiguos reyes del mar” nació, en su momento, un debate que se planteaba si había existido un conocimiento geográfico perdido que el cartógrafo otomano o bien sus fuentes habían recuperado.
¿QUÉ APARECE EN EL MAPA DE PIRI REIS?
La conclusión a la que se llegó es, de hecho, muy sencilla: el mapa de Piri Reis, simplemente, no representaba las costas de América y de la Antártida sino que se basaba vagamente en las ideas que en aquel tiempo se tenían de lo que había más allá del océano. Y lo que se sabía era que existía una tierra a la que se llamaba Cipango -que sería Japón- y más allá la costa oriental de Asia, de la que no se conocía de forma precisa la forma o extensión.
El mapa de Piri Reis no representaba las costas de América y de la Antártida sino que se basaba vagamente en las ideas que en aquel tiempo se tenían de lo que había más allá del océano
El mapa de Piri Reis, de hecho, destaca por la gran diferencia que hay entre una cartografía muy exacta de la costa española, portuguesa y africana que se puede ver en el extremo derecho y la enorme inexactitud de lo que serían las supuestas costas de Sudamérica y la Antártida: el ejemplo más evidente es que ambos continentes aparecen pegados cuando en realidad los separan los cerca de mil kilómetros de agua del Pasaje de Drake. Además, en la supuesta Sudamérica aparecen dibujos de animales fantásticos, reptiles antropomorfos y hombres sin cabeza y con el rostro en el torso que pueden identificarse como los blemios de la mitología romana.
Todo ello induce a pensar que las costas representadas en la parte izquierda del dibujo representan de forma genérica una terra incognita que se sabía que existía pero aún no se había explorado. Estos territorios solían representarse en los mapas dibujando sobre ellos criaturas fantásticas o la frase hic sunt dracones, “aquí hay dragones”, una metáfora de los peligros que podían aguardar a los exploradores.
Fuente: wikipedia.










