Por qué nos enamoramos de lo imposible

Quizás se deba a que leemos o vemos muchas historias de amor o que realmente nos gusta sufrir. Sin embargo, no existen demasiadas explicaciones lógicas para comprender por qué nos enamoramos de lo imposible.

Aquello que no se puede tener, ya sea el novio de una amiga, una estrella del cine o alguien que no nos corresponde, suele ser lo que más nos llama la atención y nos atrae. Por supuesto, muchas veces el corazón tiene razones que la razón no entiende, como dice el refrán. Si los imposibles son algo corriente en tu vida quizás este artículo pueda ayudarte.

Buscando respuestas a por qué nos enamoramos de lo imposible

¿Te ha pasado más de una vez de “echar el ojo” a alguien que no podías tener por diferentes motivos? ¿Sueles mirar más a una persona casada o comprometida? ¿Te encantan las situaciones prohibidas?

Por supuesto que cada cual tiene derecho a hacer lo que quiere en su vida, pero el problema reside en cuánto se sufre por nuestras decisiones, hábitos o elecciones. Cuando nos enamoramos de lo imposible las razones pueden ser muchas:

Valorar lo que no se puede tener

Sucede en varios ámbitos. Siempre queremos lo que falta, lo que es imposible de conseguir o aquello que es exclusivo. Esto se aplica cuando hacemos la compra, cuando buscamos un trabajo… ¡o cuando nos gusta alguien!

Por ejemplo, en el caso de enamorarte de un hombre casado, quizás pienses que si esa persona está “ocupada” es porque realmente vale la pena.

Así, si te has fijado en él y tienes la seguridad de que hay más personas que lo valoran positivamente, tu atracción aumentará.

El psicólogo Roy Baumeister de la Universidad de Florida propone una teoría interesante relacionada con el análisis de mercado aplicado a una relación amorosa. Baumeister, asegura que alguien inalcanzable equivaldría a un objeto de lujo. De esta forma, cuanto más difícil de conseguir, más valioso. La lógica detrás de este análisis consiste en que los recursos limitados aumentan su precio, así como los recursos abundantes lo disminuyen. Así pues, cuando alguien está comprometido, sería visto como un objeto de lujo por su difícil o imposible accesibilidad.

La atracción a los desafíos

Ya que solemos tener una vida muy monótona y rutinaria, buscamos la manera de cambiar el día a día. Por ello elegimos irnos de vacaciones a un destino exótico, comer en un restaurante que ofrece platillos internacionales o, quizá, nos enamoramos de lo imposible, de una persona difícil de conquistar.

No podemos con la rutina y una forma de intentar romperla es romper con las normas por algún lado. Dejar de ser el que siempre hace lo correcto para poder darle motivos a alguien para que pueda censurarte de verdad y no, quizás, por los errores que cometes sin querer.

La falta de confianza o autoestima

Puede ser el amor, pero también vale para otros objetivos. Hay muchas personas que solo saben fijarse objetivos casi imposibles. Haciendo esto se aseguran una explicación en el caso de fracasar en la que de alguna manera no se consideran inmersos.

Por supuesto, esta es una explicación en la que ellos no tienen nada que ver. El hecho de no haber logrado el objetivo marcado (piensan que “por supuesto”) solamente es producto de la dificultad del propio objetivo. Sin embargo, nunca dicen que el objetivo lo eligieron ellos, apostando de antemano a que iban a fracasar.

El miedo al compromiso

Otra de las “excusas” para no tener una relación seria y conformarse con estar un rato con alguien que luego ha de volver a casa o bien con mirar a nuestro colega del trabajo suspirando por su sonrisa. Como inconscientemente no quieren comprometerse, eligen a alguien que saben que no les corresponderá.

El romanticismo empedernido

A muchas mujeres les encanta pensar que son las princesas o protagonistas de las historias que cuentan novelas y películas. Por supuesto, porque los finales de los cuentos siempre son hermosos… “y comemos perdices para siempre”.

Cuando nos enamoramos de lo imposible, imaginarse que el otro es el príncipe de nuestra novela llevará a idealizarlo, hasta tal punto que existe un temor horrible a que ese amor pueda tocar la realidad.

Fuente: lamenteesmaravillosa.

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rdairon

Admin Red.

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