El ambiente fresco
de las noches de primavera
y otoño condensa el vapor de agua sobre plantas e insectos, que amanecen bañados en perlas traslúcidas y nos dejan imágenes tan espectaculares como estas…

Algunos insectos disponen de cutícula, una capa protectora impermeable que permite que el agua resbale. Los lepidópteros lo tienen más difícil: un exceso de gotas les impide volar. Las fuertes alas de los zigópteros, como las de este cola azul, son mucho más resistentes.
ESTACIONES
El escarabajo verde, popularmente conocido como ‘el comedor de higos’, suele disfrutar de este fenómeno matutino, ya que su etapa de apareamiento se desarrolla durante el mes de junio.
EL SUDOR DE LAS PLANTAS
A veces el rocío de la mañana se confunde con la secreción de savia. Este fenómeno se denomina ‘gutación’, y ocurre cuando el suelo está demasiado húmedo y la planta ha absorbido un exceso de agua que necesita expulsar.
DEL AGUA AL AIRE
Las libélulas pertenecen a la familia de los paleópteros, insectos que no pueden recoger las alas sobre el abdomen. Están acostumbradas al agua: viven cerca de charcos, ríos y lagos y sus crías, las ninfas, son acuáticas. Pueden superar los 80 km/h.
FORMACIÓN
El aire se satura cuando no aguanta más agua en estado de vapor. Entonces se co acndensa en diminutas esferas a como las que rodean a esta mosca amarilla del estiércol.
Fuente: quo.