El futuro aterriza en Granada para hacer realidad la fusión nuclear con el acelerador de partículas
Escúzar, una pequeña localidad de Granada, ya cuenta con presupuesto y da los primeros pasos para acoger la mayor instalación científica de España, un punto clave en la carrera global por conseguir abastecimiento energético con la fusión nuclear. El proyecto cuenta con una inversión de mil millones de euros, según estiman sus responsables.
Y precisamente para contener esa energía necesitamos materiales capaces de encapsular la fusión nuclear —permítanme el tono de didáctica de jardín de infancia— y la creación de ese contenedor y sus materiales se va a realizar en Granada.
Por lo pronto, el montante autorizado es de 1,5 millones de euros entre el Ministerio de Ciencia e Innovación y la Junta de Andalucía, cantidad que se suma a la que viene recibiendo –unos 16 millones– el Centro de Investigaciones Energéticas, Medioambientales y Tecnológicas (CIEMAT). Ángel Ibarra, que es responsable de la División de Tecnologías de Fusión del Laboratorio Nacional de Fusión del CIEMAT, comparte su entusiasmo, “hay proyectos más relevantes que este a nivel científico, tecnológico o filosófico, como la exploración espacial, pero si queremos asegurar el desarrollo futuro necesitamos esta fuente de energía y para ello, IFMIF–DONES es básico”.
“El gran proyecto global” junto a la carrera espacial
innumerables incógnitas e IFMIF-DONES aterriza las cuestiones académicas y experimentales. Por eso, Europa deposita sus esperanzas en la carrera hacia la fusión nuclear en dos lugares, el Tokamak ITER del sur de Francia y la planta IFMIF-DONES de Granada.
Herrera no se amilana ante las apabullantes cifras que maneja el proyecto “porque esto es ciencia, las respuestas no llegan de un día para otro, contamos con una inversión sostenida en la próxima década de hasta mil millones de euros, solo el mantenimiento de IFMIF-DONES será de 50 millones anuales”. Además hay que pensar en el largo plazo, ya que los resultados no se esperan hasta dentro de al menos 10 años.
No solo energía, es calidad de vida
Cuando se decidió apostar por ese proyecto pionero España estaba fuera de la carrera de la fusión nuclear, constituía una iniciativa muy por encima de las posibilidades tecnológicas españolas. Pero esa experiencia integró a muchas empresas que se lanzaron al vacío, eso fue un “disparador” para que el tejido empresarial nacional madurara. “Gracias a ello, hoy por hoy España es una potencia mundial. Esas mismas empresas son las que hoy obtienen los mayores contratos del ITER. Lo mismo pasará en Granada”. De hecho, según CIEMAT, España es el tercer contratista del ITER.
Un cambio global desde un pequeño pueblo de 800 vecinos
En estos momentos, algunas máquinas remueven la tierra en Escúzar, una localidad que será el sismo de un cambio mayúsculo que irradiará a todo el país y al desarrollo científico en general. “La verdad es que aún cuesta creerlo”, nos cuenta al teléfono Antonio Arrabal, alcalde de Escúzar que en estos momentos cuenta con unos 800 vecinos. “Lo primero era convencernos de que no había peligro y que esto no tenía nada que ver con la concepción que tenemos actualmente de la energía atómica”.
Viendo el estado actual de la futura instalación, uno se pregunta cómo ha llegado este proyecto a un lugar como este. Herrera revela que el ecosistema empresarial y universitario de Granada ha tenido mucho peso a la hora de atraer esta puerta abierta hacia el futuro, “en nuestra historia no hemos vivido un cambio tan determinante como el que vamos a protagonizar”. Un cambio que no es tan a largo plazo como la carrera por la fusión nuclear es que, por lo pronto, la comunidad científica española está protagonizando un paso de gigante.
Fuente: sputniknews.








